RÍTMICA. KENOR

El 11 de enero de 2018 N2 Galería presenta la exposición «Rítmica», del artista multidisciplinar Kenor. Ligado estructuralmente al espacio urbano, Kenor sigue trabajando en este medio, no como un escaparate para darse a conocer, sino como una exigencia personal casi obsesiva de interactuar con el espacio, con los transeúntes y consigo mismo, a fin de alcanzar una sensación de libertad creativa. En su trayectoria artística las evoluciones pictóricas no han ido acompañadas de un cambio de instrumento o de material, sino de un gesto corporal. El movimiento directo y natural de sus líneas pintadas con spray en la calle, es capturado en las telas con una acción limpia y expansiva. Abunda en su obra la desfragmentación de esas líneas en trozos de color. En algunos casos parece como si el contorno de las líneas implosionase y en otros parece como si salpicaduras externas contagiasen la escena. En ambos casos transmite una sensación de movimiento y ritmo, de ahí el título de esta exposición.

Rítmica  nos indica, por un lado, la base sobre la cual trabaja sus lienzos y esculturas y, por otro, la manera de interpretar la obra. En efecto, el desarrollo creativo comienza usualmente eligiendo una canción e interpretándola, en este caso, ha estado presente la música techno de Detroit,  su ritmo abstracto y futurista se percibe en una composición exclusivamente hecha a base de líneas rectas, cada beat parece corresponderle un gesto, un color. Las líneas se entrecruzan y se superponen unas sobre las otras. Del mismo modo que el compás forma el color de la canción, el conjunto de líneas y sus colores forman el ritmo de la obra. Cuando se asocia una melodía o un cambio de ritmo, a cada conjunto de líneas y colores, se consigue que la obra de Kenor  transmita todo su potencial. En palabras del propio artista lo que pretende es incitar al espectador a «sentirse parte de un fragmento sonoro».

El trabajo en escultura es formalmente cercano a sus primeras instalaciones en espacios abandonados, cuando empleaba los materiales residuales que quedaban tras el desmantelamiento de estos espacios, principalmente el hierro.  Y ahora sigue siendo ese mismo material el que vuelve a tomar protagonismo. El trabajo escultórico permite  que su obra trascienda el bidimensionalismo ligado a la pintura en lienzo y la consecuente limitación de que el movimiento sea meramente virtual, sugerido. En cambio, en las esculturas tridimensionales se exige del espectador que recorra la obra, comportando con ello que el movimiento ya no sea meramente sugerido, pretendido, sino real.

Texto_ LeonK